No nos nombren a las madres por favor
Hoy estoy la ostia de cabreado. El futuro gastronómico de este país está abocado al desastre. Y ya no son los estudios que dicen cada día que si comemos menos fruta, pescado, verduras (habida cuenta de las clavadas que se permiten cobrarte por unos tomates de invernadero, a veces no me extraña) que si la dieta mediterranea se sustituye por el aquí-te-pillo-aquí-te-mato culinariamente hablando (no te jode, con las jornadas laborales que muchos se gastan, hasta el más cocinillas cae en la tentación de darse una vuelta por la sección de congelados y preparados del super). Pero esto último ya ha sido la pera.
Anuncio en TV. Unos tetabriks con caldo de pollo, de verdura o de carne. Vale, no todos tienen la paciencia de poner a levantar el agua con ese mimo y cariño que un buen fondo o un caldo rico reuiere. Lo que me indgnó fue el puntazo final del anuncio de marras: Mejor que el de mi madre. Ayyyyyyy amigo, eso no. A las madres ni tocarlas porque no se lo merecen. Porque bastante trabajo han tenido para educarnos en el gusto del buen comer, en la rectitud gastronómica, que bastante nos han tenido que aguantar pegados a las faldas y asomando la nariz por los pucheros, para que se les venga a ofender de esa manera. Me niego. Igual que otro anuncio de un paté de pescado que nos suelta así de repente sus propiedades sustitutivas del pescado. O sea, que comerte un bocata de ese paté es similar a comerte un Rodaballo de pincho ¿no?
Así que como homenaje a las madres (y padres ¿eh? que también algunos cocinan que es un primor) vigilantes de los pucheros, ahí va esa receta casera del caldo de pollo ( fondo de ave dicho más finolis) vía Michel Roux, cocinero francés y maestro en el arte de combinar flores, plantas, comida y dejarnos boquiabiertos con sus invenciones:
Fondo de ave:
Ingredientes:
Un pollo de 1,5 kgrs o el mismo peso en carcasas o alas de pollos escaldadas y pasadas por agua fría.
200 grs de zanahoria troceadas
2 puerros troceados (sólo parte blanca)
1 tallo de apio cortado en pedazos gruesos
1 cebolla en la que se habrán incrustado dos clavos
Un buen bouquet garní (o sea, una hojita de laurel, perejil, tomillo y una hoja verde de puerro)
Cubir el pollo o las carcasas con unos dos litros y medio de agua fría a fuego muy fuerte. Cuando hierva bajar el fuego hasta que de ligeros borbotones el agua. Espumar la superficie y a continuación añadir el resto de los ingredientes. Cocer a fuego lento sin que llegue a hervir durante una hora y media. Finalmente, se cuela el caldo por un chino y se enfría rápidamente, por aquello de la formación bacteriana.
Ahora que me venga un listillo de la agencia publicitaria que hizo ese anuncio, que le invito a comparar su tetabrick y esta receta, a ver si mantienen eso de Mejor que el de mi madre.
Prefiero no andarme con preámbulos. He conocido a otra. Con ello no quiero decir que con su obra La cocina completa nuestra relación haya sido mala. Nada más lejos de mi sana intención. Tengo que decir que a lo largo de nuestra relación, he aprendido mucho con Usted. Yo no me hago solidaria de los fracasos me dijo al comienzo de nuestra relación. Y así fue... como mis primeras pruebas de Bacalao ligado (y no al pil-pil como Usted siempre ha insistido en llamarlo) fueron penosas, ¿se acuerda?, las innumerables salsas con aquellos enrevesados nombres en francés, ¡ay! Marquesa...pero creo que nuestra relación no va a durar mucho porque hay otra...se llama Larousse Gastronómico y aunque tiene más o menos su misma edad (nació en 1938) por fin habla mi idioma. Creo que junto a ella aprenderé mucho porque dicen que es la mejor en su oficio. Por eso Marquesa creo que ha llegado el momento de despedirnos...por cierto Marquesa...¿tiene algo de pasta para dejarme, que el librito de marras cuesta 95 euros?
Por fin se acabó la espera...ayer mi horno dio a luz diez esmirriados y escuchimizados tomates. De aspecto sano y mejillas bermellonas, rápidamente reconocieron el careto de su papi, a saber, el pelma ese que no hacía más que mirarlos a través de la puerta del horno y no dejaba de decir menudo ostión de luz me va a caer este mes.
Que no...que de momento me resito a irme de Italia. Al hilo de los tomates secos sicilianos, no me he podido resistir hacer otra recomendación literariogastronómica. Si quieren echarse unas risas con uno de los mayores genios y desastres que vio el Renacimiento, haganse con el libro Notas de cocina de cocina de Leonardo da Vinci .

