miércoles, marzo 23, 2005

Denle de comer al monstruo mientras no estoy

Estoy pensando en compartir la casa con un nuevo inquilino. No es muy ruidoso, se pasa todo el día sobando, aunque no tiene un jodido real. Así yo que soy de gran corazón, le he dejado el frigorífico para que haga su activiodad diaria.
Es lo malo de obseseionarte cada vez más con los panes caseros,. Uno se lía, se informa, se pica y pas alo que pasa. Que acaba comprándose cosas, libros...El caso es que estos yankis a veces pueden ser muy resolutivos en el campo gastronómico. Se trata de una empresa que se dedica a recolectar masas madre de panes antiguos para que la gente se lo pueda hacer en su casa. ¿Qué es una masa madre? Pues sería la masa de arranque, lo que sustituye a la levadura de panadería o más moderna y química. O sea, bacterias de las buenas y a millones para los panes de la chavalería. Los defensores de esta levadura natural para hacer pan afirman que el pan así es mucho más sabroso, menos químico. La masa amadre se hace muy fácil. Agua, harina mezcladas y que el bicho empiece a fermentar en un lugar templadete...pero que no coja el color de la niña del exorcista. Tiene que oler a ácido y habrá doblado su tamaño. En ese momento ya tienes un nuevo amiguito, como un perro, al que hay que quitarle los hilillos, los mohos y darle de comer más harina (cuanto más biológica sea, mejor)...apasionante ¿eh? Existe una panadería francesa que hacen sus panes con una masa madre de más de 50 años.
Así que estos amigos de Sourdoughs se han dedicado a hacer sus cultivos y a traer masas madre de panes de diversos puntos del planeta: Tasmania, Yukon, San Francisco...
Mio querida Patichula ya ha cedido en compartir el piso con una masa madre de Tasmania y de momento ya me estooy empollando el libro de marras.
Seguiré informando

Somos unos cerdos

Adoro el cerdo. Me da igual que no sea animal un animal bien visto en medio mundo. Una pena que por cuestiones moleculares, el Jamón Ibérico y sus vetas sabrosas no copen los primeros puestos de esas pirámides a veces odiosas de alimentos sanos y cantidad recomendada diaria.
El caso es que entre el poco tiempo del que dispongo en la actualidad, en un rato de publicidad se asomó una marca de jamones. Su intención es vender haciendonos creer al personal algo así que los cerdos de su marca comen mejor que nosotros...porque cómo vamos a venderles a ustedes unos de esos cerdos que se comen todos los cagaos del suelo. Pues no.
Ya sabemos que comemos mal, que lo de las cinco frutas o verduras no lo cumple ni el hijo de los del puesto del mercado y que la educación física en la EGB (no...no sé todavía el nuevo organigranama de enseñanza) será considerada una actividad de alto riesgo entre los niños.
Pero ya que nos los restrieguen por la cara...pues como que no mola tanto.

domingo, marzo 06, 2005

En ocasiones veo muertos...

...y ahí va mi marido con esos calzoncillos, todo seda. Y yo que empiezo a sospechar, porque mira tu, que él es más basto que un bocata de escombros...
El teléfono sonó y aposté contra mi fastidio a que se trataba de una defensora de aquella señora que explicaba cómo pilló a su marido en un renuncio amoroso.
-Sí, ¿dígame?
-Esto es indignante...-había perdido. Se trataba de un señor de tono iracundo. Empecé a buscar en el diccionario entomológico el rango para llevar hacia delante aquella conversación-...verguenza les debería dar con la cantidad de niños que habrá ahora mismo viendo la televisión mientras esa señora habla sobre los calzoncillos de su marido.-Sí, sí, claro-dije. Tampoco debería soltar otro adverbio afirmativo porque el diccionario arrojaba la siguiente definición sobre el fenotipo del espectador al que me enfrentaba: "...si se le da la razón más de tres veces seguidas, comenzará a pedir que no se le dé la razón como a un loco". Pero aquella tarde me encontraba peleón. Así que después de desechar la estrategia de las bondades infantiles de un balón de fútbol y un bocata de nocilla en la calle frente a atrincherarse ante el televisor a aquellas horas vespertinas, decidí atacar. Y nada mejor para ello que el argumento del mando a distancia y la pistola.
-...y es que es igual en todos los sitios. Que si cuernos, que si gordas, que si pintas raras...
-Escúcheme usted-apelé en un momento en el que mi interlocutor tomaba aire para respirar. Vieja táctica de cursillos radiofónicos- ¿tiene mando a distancia?
-Sí claro, per...
-Y dígame...¿hay alguien apuntándole a la cabeza ahora mismo con una pistola obligándole a ver nuestro programa?
-¡Y eso!!...
-Eso significa que nadie le está obligando a vernos-la vieja historia de la libertad de opción televisiva...mano de santo, oiga-así que en vez de perder su tiempo llamando a la tele y yo en escucharle, hágame el favor de cambiar el canal, ¿vale?-chúpate esa Sócrates...esto sí que es retórica, que a ti te hicieron beber cicuta y a mi me pagan por esto, pensé...de hecho aquel vendehúmos ateniense podría haber sido un buen compañero mío y seguro que no habría tenido ni para empezar con aquel pobre espectador enfurecido.
-¿Y eso es lo que usted, como trabajador de la cadena me sugiere?-mi víctima me había arrebatado de un sueño en el que el foro ateniense aplaudía mi prodigioso torrente verbal. ¿Aún se revolvía? ¿Aún quería más? Desde luego que los había masoquistas a aquellas horas de la tarde-pues que poca inteligencia tiene usted al aconsejarme eso.
-Es que nadie le obliga a ver lo que nosotros...
-¿Y usted como responsable sólo se le ocurre decirme que cambie de canal?-Lo de "responsable" me tocó la fibra sensible. He de admitirlo-Venga, esfuércense un poco más.Y colgó. Aquel bastardo colgó cuando ya tenía todo mi catálogo de frustraciones preparado para lanzárselo al auricular. Pues sepa usted, señor, que soy Licenciado en Ciencias de la Información y con amplia experiencia, y que si estoy aquí en esta mierda es porque usted...
-Pi pi pi
El humo de los indios. Así le llamaba a aquel sonido telefónico, la única estela que dejaban aquellos espectadores anónimos que descargaban toda su ira sobre nosotros cuando no les gustaba algo que veían en el programa.
...y con sus calzoncillos de seda y todo, sin quitárselos, ahí lo pillé en pleno fregao con la otra. Mientras las risas y los aplausos del público se mostraban a modo de aprobación de aquella frase....