Quiero que vuelva mi camello
Hoy me han birlado provisionalmente el libro de Los secretos de los pucheros de Hervé This (otro día, otro día daré la vara con la quimica en la cocina que uno es letras puras y hablar de moléculas moviéndose a todo meter y reacciones que caramelizan la carne me ponen los pelos como escarpias)...así en el largo camino del metro a casa, siempre aderezado con esos parones parones y ese olor a queso Picón de algunos, he tenido que echar mano de una libreta que llevo siempre a mano por lo que pueda pasar.
Y qué sorpresas, aunque no tan bizarras como las que les sucede a otras, se puede llevar uno. Leo por ejemplo una megalista de la compra (6 kilos de pimientos rojos o lo mismo de verdes, 20 kilos de patatas) una receta de pan robada bajo secreto sumarial, un menú que juro no recordar hacer (de primero Alubias, Ensalda de pollo y Fideuá. De segundo Filete, Pechugas de pollo con crema de garbanzo y tomate asado y por último empanada de atún) y pruebas, pruebas y más pruebas para un concurso . Ideas ideas que ahí se quedaron (?¿?croquetas líquidas de sopa granadina¿?¿? ¡¡¡Dios debo volver a llamar a ese camello!!!) un proyecto para ahumar con roble un cordero (de la que te libraste lechazo) y algo con una tal caléndula...(que no moblog, caléndula es una planta...pero no sé qué hace en mi libreta ni qué quería hacer con ella...supongo que se comerá y que no se fumará...)
Luego una columna críptica de cantidades como si fuera la piedra Rosetta...sólo que en este caso son de una bechamel clásica (no saben ustedes lo difícil que es hacer croquetas para un regimiento)
...y hasta ahí puedo leer. Espero que me decuelvan el lunes al bueno de Herrvé que me están entrando ganas de hacerme un gazpacho con lemongrass que he visto de reojo en la última página de esta libreta y miedo me da.

