domingo, octubre 16, 2005

Ilustres vidas gastronómico-televisivas (II)

El chef Yev Kasem. Sólo una aparición en Seinfield. Pero con su famoso "NO hay sopa para ti" logró colarse como uno de los secundarios más recordados de esa fantástica serie: El nazi de la sopa
La historia transcurría en un tugurio donde reinaba este cocinero. Si querías degustar sus fantásticas sopas había que cumplir RIGUROSAMENTE una serie de instrucciones: Entra en el restaurante y ponte enseguida a la derecha. Pide la sopa...¡pero sin mostrar emoción alguna!....¡¡¡paga y ponte a la izquierda ya, ya yaaaa!!!! Efectivamente, la sopa está rica (las hay de hongos, de cangrejos, de maiz...)pero ¡¡¡¡¡¡¡¡NO DIGAS NADA!!!!!! ¿Que no te pone pan? Que no se te ocurra pedirlo porque cada vez que lo hagas incrementa en un dolar el precio de la sopa...aunque el pan sea por la patilla, y al final te quedarás sin sopa.
Pero el chollo se acabó para el Nazi de la sopa cuando Elaine, la amiga de Seinfield, descubre su recetario de sopas. Su último arranque de ira es exiliarse a la Argentina.
Lo más curioso del Nazi de la sopa es que existe realmente. El personaje real se llama Al Yeganeh y es un cocinero muy conocido en Nueva York a partes iguales por sus sabrosas sopas y por su mala leche a la hora de servirlas. El capítulo de Seinfield no le hizo ni pizca de gracia aunque al final hizo hasta un pequeño cameo en la serie.
Si viajan a Nueva York, y quieren conocer al Nazi de la Sopa aquí les dejo con este enlace.
Pero hagan caso de sus instrucciones...que luego no digan que les avisé.

miércoles, octubre 12, 2005

Ilustres vidas televisivo-gastronómicas (I)

Pensaba el otro día que todo lo que aparece por la pequeña pantalla es mentira. Ya sé que no es gran descubirmiento...ahora piensen ustedes por un momento en el montonazo de cocineros que pueblan casi todas las cadenas de televisión. ¿Son de mentira? Olvídense de esos chistes y esos consejos bienintencionados sobre el azúcar en el tomate, porque todo es mentira.
Pero no se preocupen que aquí he rebuscado entre el catálogo cocineril y televisivo para rescatar a un cocinero que aparece en la tele y real como la vida misma.

¿Se acuerdan de Doctor en Alaska? La serie más maltratada de la
historia de televisión. Entre sus peculiares secundarios estaba Adam. Un chef huraño, eremita y que de vez en cuando bajaba a Cicely para hacerse cargo de las cocinas del Brick y dejar a la gente flipada con platos tales como fideos chinos al aroma de cilantro, la tripa a la parmesana y la sopa de albahaca con almejas gratinadas. Todo un compendio de tipo sobre cómo tratar a los clientes. Está delicioso le decía un cliente un día. Eso ya lo sé yo le escupía Adam desde la cocina.
Cuidado. Que nadie le pida una receta porque lo más probable es que le lance una sartén a la cabeza (esto es real).
Pues sí amiguetes, Adam es lo más parecido a la vida real en una cocina que uno se puede encontrar. Un personaje que en un momento puede clavarte un carabinero en la espalda (esto es real y sucedió con un cocinero y una cocina de mucho renombre que por supuesto no desvelaré) y en el siguiente ha levantado un fantástico Pil Pil mientras te grita que no tienes ni puta idea.
Así que cambien de canal. Olvídense de cocineros pasados de rosca que anuncian libros, que insisten en cómo cortar una cebolla o en explicar la maldita reacción de Maillard sobre la piel del pollo. Háganse con esta serie y dsifruten de ese cocinero real como la vida misma.
Por cierto, les dejo un fantástico artículo relacionado con la gastronomía en Doctor en Alaska. Cosa fina oigan.