viernes, enero 27, 2006

Madrí fuzion

Ya han visto en todos los telediarios el manifiesto de Ferrán Adriá sobre la cocina moderna, ¿verdad? Lo de las fotocopias que se comen de Homaro Cantu y el oro de Quique Dacosta. Un par de stands chungos de vinos de Navarra y periodistas moviendo carrillos. Lo han visto ya todo de Madrid Fusión 2006, cita mundial de la gastronomía moderna.
Y sí, por ahí andaba yo el día de inauguración por avatares de la vida, entre la chapa magistral de Ferrán Adria...y digo chapa en referencia a la forma...no tengo nada en contra del fondo, del manifiesto de la nueva cocina y demás...pero hay que jugársela a tumba abierta para soltar uno por uno los puntos del manifiesto de marras para no sobar al respetable. Aunque lo más heavy vino de la mano del kampetxano de Martín Berasategui. COn un par de huevos el 3 estrellas me escribe en la pantalla gigante Rabiolis y Cerecas. Me jode mucho la imagen que intentan darme muchos cocineros de "como sólo he cocinado y no he tenido tiempo para ir a la escuela..." Señores, un tres estrellas Michelín no puede escribir rabiolis. Y no hay nada más que hablar. Por no hablar que Berasategui se tiró retransmitiendo su propio plato con la misma parsimonia que se leería todos los tomos de los presupuestos generales del estado. Joder, hay que tener mucho cuajo para pagar 600 eurazos que costaba el congreso para encontrarme con peña monologando de cosas que sí, que son muy interesantes, pero qué plomazo de presentaciones. Así que me piré cabreado...porque para mi fallos así son carencias de roja, directa y a la rue.
Y es que a veces, no sólo el fondo cuenta...la forma también ayuda a vender...¿o no habrán metido guantazos estos chefs a sus currelas en el pase final cuando no han puesto bien una hierbita o el coulis está mal tirado? Pues esto igual.

sábado, enero 14, 2006

La última cena

Aún quedan noticias que le tiran a uno los crispis del desayuno a tomar por culo. Por ejemplo que el Hijo de Puta del gobernador de California Arnold Schwarzenagger (digo Hijo de Puta porque es una palabra que hay que utilizarla más a menudo...no se debe perder en estos tiempos de corrección política sin humos, de pechadas laborales de 12 horas y sueldos de mierda) ha denegado la clemencia a un condenado a muerte de 75 palos. El condenado en cuestión tiene serios problemas cardiacos, diabetes, va en silla de ruedas y me imagino que a estas horas cuando ya se le haya dictado la sentencia definitiva, se le habrá parado la patata para disgusto de algunos defensores del orden y la ley.
El caso es que las películas han mitificado bastante el hecho de la "última cena" del condenado (no confundir con la última cena de Cristo...que con la puta mierda de la peli del código da vinci que se nos viene encima, es otra historia). Pero esa información existe...no sé si para el gusto o disgusto de algunos. Pero podemos saber qué es lo que muchos condenados a muerte solicitaron en su última cena. Les hago un resumen: mucha patata frita, mucho pollo, hambuguesas, jalapeños, cocacolas y sobre todo muchas peticiones vacias porque muchos no tenían hambre. Pero les dejo la lista por si quieren echarle un vistazo
Jodido ¿eh? En el cine ha habido otras ocasiones que se ha tratado el tema de la última cena de manera más graciosa. La escena final del sentido de la vida cuando se les aparece la muerte (que todos confunden con el jardinero), y les comunica que todas van a morir en breve porque han comido mousse de salmón. Y cuando efectivamente todos fallecen y salen sus espíritus, el último dice aquello de "qué raro, yo no he comido mousse de salmón".
Aunque para última cena chunga, la que se meten los personajes de una película chunga donde las haya: Señales.
Les pongo en antecedentes: se supone que los extraterrestres están a las puertas de la casa de los protagonistas. Se los van a llevar. Así que ellos deciden echarse entre pecho y espalda la última cena...consistente en:
-Bocadillos
-Espaguetis
-Tostadas y puré de patatas
-Pollo Teriyaki
-Hamburguesa con queso y extra de bacon.
¡Uau! Doble de bacon...
En fin, no sé cuál será la última cena del gobernador de California pero espero que la que se coma la noche que firme la sentencia de muerte de ese señor, se coma un anisakis del tamaño del Alien de Ridley Scott.