Grandes peleas gastronómicas de aquí y de allá (y IV)
La mozzarella no es danesa
Está claro que con esto de la globalización, no la están metiendo doblada día sí y día también con el tema de la procedencia de lo que nos echamos al buche. Resluta que los vinos de no-sé-qué-zona con D.O tiran de uvas de otras zonas; los espárragos del calibre 45 hablan cantonés o ya no quedan bellotas para tanto cerdo (esto último no es ningún Haiku grosero...es lo que es, vamos, para que anden al lorete sobre los ibéricos que venden en muchos sitios).
Pero al hilo de esto, hay cosas sobre las que uno ya no puede más que enfundarse el puño américano y salir a la calle después de ver un anuncio de mozzarrella danesa. Joder...mozzarella danesa. Esos dos conceptos lejos de crear un oximoron (repasamos literaura de EGB: oximoron, figura literaria en la que dos conceptos se contradicen como "luz oscura" por ejemplo) lo que dan ganas es de ponerme en el parque de mi casa un arrozal, cuatro bíufalas y montarme yo mismo mi propia granja de queso mozzarella de Madrí. Porque que yo sepa, no me ha parecido ver bufalas pastando por las afueras de Conpenague ni a la sirenita de Handersen la han puesto a pastorearlas para hacer el queso de marras. Si al menos hubieran tenido la habilidad de los noruegos que les ha dado por cambiar el nombre a los pescados para venderlos mejor. Sí sí, no se lo pierdan...¿que no nos mola el Hallibut? Pues lo llamamos Balder que mola más...¿que el bacalao fresco no hay manera de colarlo en nuestras casas? Pues lo llamamos Skrei que es más cool. Pero estos daneses no se lo han currado nada han birlado directamente a los italianos, papás de esta delicia de queso, el nombre que viene del verbo italiano mozzare. Algo así como cortar porque cuando se hace este queso, hay una última fase en la que se corta con las manos en plan llave de pressing catch. Y eso que este queso era una receta secreta que casi no sale de las paredes del Vaticano, porque sólo se elaboraba para los papas. No eran listoos ni nada. Pero ya ven, a veces esto de la globalización tiene cosas buenas y finalmente nos enteramos de la existencia de este queso Y sí, es muy difícil tomar la mozzarella en su estado más puro, de leche de Búfala. Pero les aseguro que una vez que lo hayan hecho, no podrán evitar enfundarse un puño americano cada vez que oigan hablar de eso de la mozzarella danesa y acompañarme por las calles. Hombre, que ni los italianos ni sus búfalas se merecen eso.

