lunes, diciembre 18, 2006

Grandes peleas gastronómicas de aquí y de allá VI


La gente se mete con Naomi Campbell. El hecho de ser guapa, modelo exitosa, un poco cocainomana y con la mano alegre cuando se le pone a tiro un fotógrafo (con alguno de la foto seguro que se rifó un bocata de nudillos), ya la convierte en un infraser reducido a la categoría de perchero...ellos no tienen razón, envidosos de mielda. Vale que Naomi no desfilará nunca para recoger un premio Nóbel ...pero una declaración suya que supuestamente la convierte en tontalculo, resulta que destapa uno de esos dilemas gastronómicos más viejos que el mear y del que los italianos no quieren ni oir hablar, a saber...¿de dónde viene la pasta? Y todo gracias a ella.
Resulta que la chica en cuestión, como si de una folklorica defendiendo el puchero y la tortilla del sacromonte de su abuela fuera, ha defendido a su país (Gran Bretaña) muy vilipendiado por otra parte en cuestiones de la manduca. Así que no se le ha ocurrido decir otra perla tal como "Me encanta Inglaterra, especialmente la comida. No hay nada que me guste más que un buen plato de pasta". Esta frase inocente le ha acarreado el premio a la frase más estúpida del año. Venga, ya oigo el típico coro de graciosos:
-qué burra y que tonta...pero si la pasta es de Italia...
-que va pringao, que no, es etrusca...
-¿¿el quéee?? ¿etrus queee?
Pero Noemí es mucho Noemí...a ella se la suda de dónde narices sea la pasta. Y tonta tonta, mierda mierda que dice mi madre...pero resulta que la Campbell a lo mejor no anda tan desencaminada (?¿?¿?¿?) y toca un capítulo muy divertido sobre el axioma de la procedencia de la pasta. Y es que según el investigador medieval británico Maurice Bacon, algo tan romano y tan italiano como la lasaña puede ser inglés. Según el figura, en el primer libro de cocina de las islas, ya aparecía una receta llamada en inglés antiguo "Losenys" y pronunciado lasan y que consistía en placas de pasta rellenas y superpuestas. De hecho el señor Bacon retó con los los puños para defender una cuestión que le sentó a cuerno quemado en la embajada italiana en Londres...y ahí se quedó la historia hasta que llegó ella, la más grande, para recoger el guante y darle con él en los morros para defender que Inglaterra sí que tiene un pasado gastronómico, y que un plato tan de pasta como la lasaña puede ser inglés.
Con un par.



lunes, diciembre 04, 2006

El pescado muy hecho...¡¡que soy un hombre!!


Ni que pintado le ha venido el decreto ministerial a Burger King...sí, estos que anuncian lo de "Come como un hombre". Pero los publicistas (seguro que en el equipo no cuentan con Risto Mejide) han dejado pasar en la ennumeración de preceptos religiosos para ser todo un macho y no ser un "pringao" (sic. se ve en el anuncio): comer las cosas muy poco hechas o crudas. Ya le pasó a Leonardo da Vinci en su día o a Boy George en la foto: casi van del puente abajo por no servir alimentos de hombres. (Vale, lo de Boy George es falso...¿pero a que mola la foto?)
Menos mal que alguien en Sanidad debió leerse bien a Hobbes y para eso está el Estado: para cuidarnos, que no nos falte de ná ¿eh? y que no nos pongamos enfermitos. Así que ahora el restaurante que quiera servir un sushi, tataki, pescados confitados etc, deberá congelar el pescado 24 horas (vamos, algo como quien tiene un tio en Cuenca...que no vale para nada, porque el bicho hay que congelarlo por lo menos una semana si el congelador no llega a los -20º, pero tiempo sufuciente para alterar la textura de un pescado) y si no, pues a cocinarlo diez minutos pero sólo hervido o frito; se siente... la plancha no vale para eliminar el gusanito. Así que el resultado es un pescado hecho...muy hecho según el tipo que cocine. Imagínense ¿diez minutos de hervido del bonito en un marmitako?....creo que me apetece más darle un lametón a la suela de mi zapatilla. Eso sí, el pescado queda muy hecho que eso es muy de hombres y muy ministerial.
A los cocineros tampoco les ha sentado muy bien que digamos.