Miedo y asco en el Jerte

Iba a liarla contra MacDonalds, y su campaña del Too cheese y Too bacon . Luego pensé "que se jodan los ingleses que todavía hasta él Too Bacon de marras es mejor que el puto Yorkshire pudding" y como ya no mola hablar de los franceses en lo que a gastronomía se refiere, agarré el coche y con los cánticos de Petarda Intimidad enfilamos camino al Jerte para asomarme al horror.
El primero estaba en el puerto de Tornavacas. Yo pensaba en Carlos V y en su particular "Leaving Las Vegas" pero en versión papeo, camino de Yuste a hacer su retiro de la vida supuestamente sirviendo a Dios pero que en realidad era para disfrutar comiendo como un tragabolas. Este paso fue el último puerto que subió el gordinflas, ayudado por los lugareños que lo auparon en una silla de 50 kilos de nada, y donde debió decir la prosaica frase de "Ya no pasaré otro puerto en mi vida sino el de la muerte"
(Fin de la miniclase sui generis de Gastronomía Española)
Lo dicho, que debía ser el único gilipón que se acordaba del gotoso monarca porque el resto tenía un objetivo en la cumbre: los cerezos y las dichosas flores del cerezo.
-Mariiiiiiiiiiiiiiiiii, ¿dónde están las flores?
-Ali abajoooooooooooo
-Si no se ve naaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
-¿Cómo que noooo? Mira allá que se ven
Bienvenidos al infierno del Jerte. Todo por una jodida flor del cerezo. Autobuses cargados de turistas, tarteras y móviles de tercera generación a la caza del cerezo. Carreteras con imitadores del "Te gusta conducir" a 50 por hora . Y pueblos colapsados. Lo siento, no me atreví con los restaurantes.
En fin, menos mal que está la mermelada de Picota del Valle del Jertey así por lo menos la catarsis cerezera es más llevadora.
Por cierto, a día de hoy, poco rastro de la flor del cerezo...no sé a qué le tienen más miedo: si al clima o a la gente. Supongo que Mari andará buscándolas todavía.

